Pudiera afirmarse que las mejoras en materia de bienestar animal comienzan por la obtención de animales adaptados. De allí que resulte fundamental, conocer aspectos genéticos inherentes a la raza como resistencia y/o predisposición a patologías, así como características del pelaje y la piel al momento de querer generar un tipo de animal que interactúe de manera armónica con el ambiente. Idealmente, para estar adaptado, la interacción del animal con el ambiente no debe involucrar efectos negativos en su condición orgánica.

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