En general, el diseño de instalaciones óptimas debe incluir la consideración de factores como seguridad
para animales y humanos, funcionalidad (i.e., facilidad para el manejo de los animales) y protección del clima
(Grandin, 2008). En concordancia con los principios actuales del bienestar animal, el diseño de las
instalaciones debe procurar además minimizar la tensión social y el estrés (Lindberg, 2001).

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