Por Viviana Barros
A medida que el cambio climático se hace más evidente, la humanidad experimenta de manera más cercana y personal los riesgos que amenazan su bienestar. Esta realidad no solo afecta el entorno físico, sino que también repercute en la salud mental y el bienestar psicosocial de las personas. Desde preocupaciones diarias hasta un agobio generalizado e incluso casos de depresión, cada vez más vemos manifestaciones y cuadros relacionados directamente con el procesamiento emocional de la información relacionada con el calentamiento global y sus impactos individuales.
La salud mental es un aspecto de la salud humana que es frecuentemente ignorado por diversas razones culturales. Sin embargo organizaciones como la OMS han destacado la importancia de integrarla dentro de los planes de respuesta al cambio climático dada intrincada relación entre ambas.
Sin perder de vista que la mayor responsabilidad para generar los cambios que se requieren corresponde a los líderes gubernamentales y a los empresarios, y que hay algunos ideales de atención temprana específica a comunidades más afectadas, podemos ofrecer algunas ideas para navegar de mejor manera las emociones de preocupación que pueden generar malestar o incluso interferir con nuestras actividades diarias.
Algunas actitudes y acciones individuales para asimilar de mejor manera las emociones relacionadas con el cambio climático y sus efectos son:
- Valida tus emociones: Lo que sientes es una respuesta genuina a la realidad, y juzgar si es válida o no solo complica las cosas.
- Reconoce las acciones que puedes tomar según tu contexto y recursos personales: Realiza un sondeo de actividades relativas al cuidado y conservación del medio ambiente en tu entorno. Participar en este tipo de acciones te permite incidir positivamente, compartir tus emociones y rodearte de personas propositivas, lo que puede disminuir las sensaciones de desesperanza.
Si no existen o no encuentras iniciativas de este tipo, puedes proponer algunas para desarrollar con tus familiares o amigos.
- Filtra el consumo de información: procura consumir material educativo que te dé herramientas como recomendaciones de consumo responsable o información sobre iniciativas en marcha para mitigar el cambio climático. Evita el consumo sin conciencia (doom-scrolling) y las noticias amarillas sobre el tema.
- Edúcate y practica recomendaciones de manejo de tu salud general y tu salud mental: Practicar ejercicio regularmente, cuidar los hábitos alimenticios de sueño, acudir a tu red de apoyo y la práctica de actividades relajantes o meditativas.
- Busca ayuda profesional si es necesario: Si las manifestaciones emocionales afectan tus actividades cotidianas y se tornen inmanejables para ti, asiste a un médico o psicólogo para atender estos efectos.
Lo más importante es cambiar nuestra relación con las emociones que conforman la Eco-ansiedad. En lugar de verlas negativamente, podemos considerarlas como un motivador para implementar nuestras ideas de conservación y generar acciones colectivas que nos brinden esperanza a nivel individual como colectivo.




