El páramo de Santurbán vuelve a estar en el centro de la discusión ambiental en Colombia. El Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible revocó la resolución mediante la cual se había declarado una reserva de aproximadamente 1.499 hectáreas en la microcuenca de la quebrada La Baja, ubicada en el municipio de California, Santander.

La decisión ha generado preocupación debido a la importancia ambiental de Santurbán y, especialmente, por el papel que cumplen sus ecosistemas en la protección del agua, los bosques y la biodiversidad de esta región del país.

La reserva había sido declarada mediante la Resolución 0994 del 6 de agosto de 2026, con el propósito de establecer medidas de protección sobre la microcuenca de la quebrada La Baja. La medida también establecía restricciones para nuevas autorizaciones relacionadas con actividades de mediana y gran minería dentro del área delimitada.

Sin embargo, pocos días después, el Ministerio de Ambiente expidió la Resolución 1037 del 13 de agosto de 2026, mediante la cual revocó la decisión anterior. El cambio no significa necesariamente que hayan desaparecido las razones ambientales que llevaron a considerar esta zona de Santurbán como un territorio que requiere medidas especiales de protección.

¿Por qué fue revocada la resolución?

Uno de los aspectos más importantes para entender esta decisión es que la revocatoria está relacionada con el procedimiento mediante el cual se realizó la declaratoria, y no con una conclusión que determine que la zona carece de importancia ambiental.

La decisión se produjo en medio de un proceso judicial relacionado con la participación de las comunidades de California, Santander. Un juzgado administrativo ordenó reiniciar actuaciones relacionadas con el proceso y dejar sin efectos la consulta pública realizada previamente, ante posibles afectaciones a derechos fundamentales.

De esta manera, la discusión sobre Santurbán vuelve a mostrar que la protección ambiental no depende únicamente de contar con estudios técnicos. Las decisiones que afectan un territorio también deben garantizar procedimientos jurídicos adecuados y espacios efectivos para que las comunidades puedan conocer, discutir y participar en las medidas que tendrán incidencia sobre su entorno.

El Ministerio ha señalado que la revocatoria no desconoce los fundamentos técnicos, científicos y ambientales que dieron origen a la propuesta de protección. Esto significa que las condiciones ambientales identificadas en la quebrada La Baja deberán continuar siendo consideradas dentro de las nuevas evaluaciones que se realicen.

¿Qué pasará con las 1.499 hectáreas?

Con la revocatoria, la reserva creada mediante la Resolución 0994 deja de tener los efectos establecidos originalmente sobre las aproximadamente 1.499 hectáreas. No obstante, esto no significa que el proceso de protección de esta zona de Santurbán haya terminado.

El Ministerio de Ambiente deberá avanzar nuevamente en la evaluación técnica y jurídica correspondiente y garantizar un proceso que incluya la participación de las comunidades involucradas.

Esta situación ha generado inquietud entre organizaciones y sectores que durante años han promovido la defensa de Santurbán, principalmente porque la región cumple un papel estratégico en la regulación y provisión del recurso hídrico y alberga ecosistemas que requieren especial atención frente a las presiones derivadas de las actividades humanas.

La discusión tampoco es nueva. Santurbán ha sido escenario durante varios años de debates sobre minería, conservación, delimitación del páramo, protección del agua y participación ciudadana. Incluso, decisiones anteriores relacionadas con su delimitación han llegado hasta la Corte Constitucional, que ha resaltado la importancia de garantizar la participación de las comunidades en este tipo de procesos.

Por eso, lo ocurrido con la quebrada La Baja abre un nuevo capítulo para Santurbán. El reto ahora será avanzar hacia una decisión que tenga un sólido respaldo técnico y ambiental, pero que al mismo tiempo cumpla con las garantías jurídicas y de participación necesarias.

Proteger Santurbán implica mucho más que establecer una línea sobre un mapa. Significa comprender las relaciones entre el agua, los bosques, la biodiversidad, las comunidades y las actividades productivas que conviven en el territorio.

Los próximos pasos del Ministerio serán determinantes para conocer qué medidas se adoptarán sobre estas 1.499 hectáreas y cómo continuará el proceso de protección de la quebrada La Baja. Mientras esto ocurre, el seguimiento ciudadano y el acceso a información clara serán fundamentales para entender las decisiones que se tomen sobre uno de los ecosistemas estratégicos más importantes de Colombia.