Gran parte de la diversificación de la vida en la Tierra es el resultado del simple hecho que casi todas las especies deben interactuar con otras para sobrevivir y reproducirse. Las especies parasitan, depredan y forman relaciones mutualistas con otras especies. Gran parte de la evolución, entonces, no está circunscrita solamente a la evolución de las especies, sino a la evolución de las múltiples maneras en que las especies explotan a otras y evitan ser
explotadas.

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