La Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas informó en su último reporte que actualmente existen 3.500 especies exóticas invasoras dañinas en el mundo.

Es crucial entender las especies invasoras, sus efectos y las consecuencias ambientales que pueden generar. Un especialista del CONICET en el Instituto de Biología de Organismos Marinos (IBIOMAR, CONICET) afirmó: “Una vez que uno empieza a conocer cuáles son las especies exóticas invasoras, y a ver cómo ocupan el espacio y dominan completamente algunas comunidades, los cambios en el ambiente se hacen muy evidentes”.

La disminución de la diversidad crea “espacios vacíos” que pueden ser ocupados más fácilmente por especies exóticas invasoras. En otras palabras, la falta de “depredadores” facilita que una nueva especie se establezca en la comunidad.

En Colombia, estudios sobre plantas invasoras realizados por la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional y el Jardín Botánico José Celestino Mutis revelan la presencia de más de 300 especies invasoras en el país. Entre las más invasoras se encuentran el retamo espinoso, el caracol gigante africano, la rana toro, el pez león, el ojo de poeta o Susana, el buchón de agua y la palma africana, entre otros. Estas especies tienen efectos severos y negativos en las plantas nativas.

Introducidas al país, estas especies invasoras se han convertido en una amenaza para la biodiversidad local. Actúan como depredadores o competidores de las especies nativas debido a su fácil adaptación a nuevos entornos y su rápida expansión, causando una significativa pérdida de biodiversidad.