El Análisis de Determinantes Ambientales y Sociales (ADRAS) es una herramienta fundamental para la gestión sostenible de las cadenas de suministro agropecuarias. Esta metodología permite evaluar y monitorear los riesgos ambientales y sociales asociados a los predios productivos, facilitando la implementación de prácticas responsables y sostenibles. A continuación, se explica de manera sencilla la metodología ADRAS, sus componentes y su relevancia en el contexto actual.
La metodología ADRAS surge en respuesta a la necesidad de integrar criterios ambientales y sociales en la planificación y ordenamiento territorial. Basada en los determinantes establecidos por la Ley 388 de 1997, ADRAS se enfoca en la conservación del medio ambiente, la protección de recursos naturales y la gestión de riesgos. Estos determinantes son términos y condiciones que aseguran el uso y ocupación sostenible del territorio, así como la protección de bienes culturales e históricos.
ADRAS se implementa en tres fases: monitoreo, reporte y verificación. En la fase de monitoreo, se identifican los predios en riesgo de deforestación y otros factores ambientales relevantes. Esta fase se apoya en herramientas tecnológicas como Visiprast, que integra datos geográficos y capas de información oficiales e internacionales. La fase de reporte consiste en documentar los resultados del monitoreo, las metodologías utilizadas y los protocolos seguidos. Finalmente, la fase de verificación implica la revisión y validación de los informes para garantizar la precisión y confiabilidad de los datos.
El levantamiento de información es crucial en ADRAS. Este proceso puede ser presencial o virtual, e implica la delimitación de los predios mediante el uso de GPS o herramientas de sistemas de información geográfica (SIG). Una vez obtenida la información del predio, se seleccionan las capas geográficas oficiales relevantes, como áreas protegidas, reservas forestales, humedales y territorios colectivos. Estas capas permiten analizar y categorizar los riesgos ambientales y sociales de los predios. Los riesgos sociales incluyen la ubicación de las minorías étnicas.
El análisis de riesgos se realiza tanto a nivel predial como a nivel de paisaje más amplio. A nivel predial, se evalúa la presencia o ausencia de deforestación y otros determinantes ambientales en el predio. Este análisis categoriza el riesgo en baja, media o alta, dependiendo de la presencia de áreas protegidas, páramos, humedales, entre otros. A nivel de paisaje, se analiza la influencia de estos factores en un radio de hasta 5000 metros alrededor del predio, utilizando buffers de 1000, 2500 y 5000 metros. Esta evaluación permite identificar riesgos adicionales, que pueden incluir deforestación, áreas protegidas, páramos, humedales, territorios colectivos y más, los cuales pueden afectar la sostenibilidad del predio.
La implementación de ADRAS facilita la toma de decisiones informadas para la gestión de riesgos en las cadenas de suministro agropecuarias. Al identificar y categorizar los riesgos ambientales y sociales, las empresas pueden adoptar medidas preventivas y correctivas, contribuyendo a la conservación del medio ambiente y al cumplimiento de normativas ambientales. Además, ADRAS promueve la transparencia y la trazabilidad en la producción agropecuaria, fortaleciendo la confianza de consumidores y stakeholders en los productos sostenibles.
En resumen, la metodología ADRAS es una herramienta integral que permite a las empresas agropecuarias gestionar de manera efectiva los riesgos ambientales y sociales asociados a sus actividades. Su enfoque en el levantamiento de información, la selección de datos oficiales y el análisis de riesgos a nivel predial y de paisaje asegura una gestión sostenible y responsable del territorio y los recursos naturales.




